Pon un coach en tu vida

Juncal Vigil, coach especializada en comunicación y liderazgo, sentada en su escritorio

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Preguntas sin respuestas y la IA te cuenta tanto que ya no sabes ni de qué dudabas…

Puedes tener todos los títulos que quieras, años de experiencia y muchas ganas de hacer bien tu trabajo.

Pero cuando llegas a una empresa, ¿Quién te enseña a desenvolverte en todo lo que ocurre entre las personas?

Alguien tiene que recibirte, ayudarte a integrarte, explicarte cómo funcionan las cosas y acompañarte en tus primeros pasos. Y, sin embargo, muchas veces damos por hecho que, si sabes hacer tu trabajo, lo demás vendrá solo.

Y ahí empieza la aventura.

¿Cómo me integro? ¿Cómo me comunico con mi responsable? ¿Por qué con una compañera conecto enseguida y con otra parece que hablamos idiomas diferentes? ¿Cómo le digo a mi jefe que no puedo asumir otra tarea sin que parezca que no quiero trabajar? ¿Alguien me dirá si lo estoy haciendo bien?

Pasan los meses, pasan los años y seguimos aprendiendo sobre la marcha. Observando, probando, equivocándonos, adaptándonos y, en ocasiones, callándonos cosas que necesitaríamos decir.

Hasta que un día aparece la cantinela conocida: «No puedo más», «No me entienden», «Siempre estamos igual», «Otro cambio de jefe… ¿y ahora qué?».

Y seguimos tirando.

Porque sabemos trabajar. Porque somos responsables. Porque queremos hacerlo bien. Porque nos han enseñado a resolver problemas, cumplir objetivos y sacar adelante nuestras tareas.

Pero ¿Quién nos ha enseñado a gestionar lo que nos pasa mientras lo hacemos?

Nos enseñan a trabajar, pero ¿nos enseñan a comunicarnos?

No somos iguales. Y menos mal.

Imagina una reunión.

Una persona quiere ir directamente al grano. Otra necesita contexto. Una tercera quiere contrastar datos antes de decidir. Y hay alguien que necesita entender cómo afectará aquella decisión al equipo.

¿Quién tiene razón?

Todas escuchan el mismo mensaje, pero no todas necesitan lo mismo para comprenderlo.

El problema aparece cuando esperamos que los demás piensen, escuchen, decidan y reaccionen como nosotros.

En el mundo de la comunicación existen herramientas que nos ayudan a explorar distintas tendencias de comportamiento y comunicación, reconocer fortalezas y descubrir posibles puntos ciegos.

Por ejemplo, una persona que necesita ir directa al resultado puede desesperarse ante alguien que quiere analizar cada detalle. Y quien necesita analizar puede sentir que la otra persona está pasando por alto cuestiones importantes

Ninguna tiene por qué estar equivocada. Quizá necesitan encontrar una manera de entenderse. Porque comprender esas diferencias puede ayudarnos a adaptar un mensaje, formular una pregunta de otra manera o dar feedback con más criterio

Y esto no ocurre únicamente en las empresas. También sucede en pareja, entre amigas, con nuestros hijos o en esa conversación que llevamos días evitando.

A veces conectamos enseguida. Otras, una frase nos descoloca y terminamos reaccionando de una manera que ni siquiera nos gusta.

¿Por qué con algunas personas nos sentimos seguras y espontáneas y con otras nos hacemos pequeñas?

¿Y si empezaras por observarte a ti?

Piensa en esa persona que te descoloca. La que te hace hablar demasiado, callarte o ponerte a la defensiva.

Antes de intentar cambiarla, pregúntate:

  • ¿Qué me ocurre cuando estoy con ella?
  • ¿Qué estoy interpretando de lo que hace o dice?
  • ¿Qué necesito expresar y todavía no he sabido cómo hacerlo?

A veces, el primer cambio no está en encontrar la frase perfecta, sino en comprender qué te sucede antes de pronunciarla.

¿Por qué te cuento todo esto?

Después de años de experiencia en el área comercial, trabajando con clientes, directivos, CEOs y equipos, mi curiosidad por las personas me llevó a profundizar en la comunicación, la PNL, el coaching y la mirada sistémica.

Hoy pongo esa experiencia y mi formación al servicio de quienes quieren comprenderse mejor, comunicarse de otra manera y afrontar con más recursos sus conversaciones personales y profesionales.

No se trata de cambiar quién eres para encajar mejor en el mundo.

Se trata de conocerte, comprender qué te sucede, descubrir tus recursos y aprender a utilizarlos de una manera que te acerque a lo que quieres conseguir sin dejar de ser tú.

En tu vida personal. En tu trabajo. En tus relaciones. En tu manera de liderar y de comunicarte.

Quizá no te falten habilidades. Quizá necesites comprender mejor qué está pasando.

Pon un coach en tu vida.

Juncal Vigil | Pausa & Palabras