Durante años trabajé en el sector bancario. Desde los 18 años, en roles que me exigían comunicar, convencer, liderar… y sonreír aunque por dentro todo me pesara.
Por fuera, todo parecía ir bien. Por dentro, era otra historia.
Me temblaban las piernas antes de cada formación. Cualquier petición era un «sí» automático, aunque no pudiera más. Me comparaba constantemente con compañeros que avanzaban mientras yo sentía que no llegaba a nada. Las noches sin dormir eran lo habitual. El dentista me diagnosticó bruxismo. Mi cuerpo llevaba el peso de todo lo que yo no me atrevía a decir.
Hasta que entendí algo que lo cambió todo: el problema no era yo. Era que nunca me habían enseñado a comunicarme de verdad.
Esa búsqueda me llevó a la PNL, la Hipnosis Ericksoniana, el Coaching Ontológico y finalmente a crear el Método Sulibe — una metodología que no se queda en la cabeza, sino que trabaja desde el cuerpo y la emoción para que el cambio sea real y permanente.
Hoy acompaño a otras personas a hacer el mismo camino. Más corto, más claro y con resultados desde la primera sesión.
Me temblaban las piernas antes de cada formación. Cualquier petición era un «sí» automático, aunque no pudiera más. Me comparaba constantemente con compañeros que avanzaban mientras yo sentía que no llegaba a nada. Las noches sin dormir eran lo habitual. El dentista me diagnosticó bruxismo. Mi cuerpo llevaba el peso de todo lo que yo no me atrevía a decir.
- Hoy acompaño a otras personas a hacer el mismo camino. Más corto, más claro y con resultados desde la primera sesión.
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Hasta que entendí algo que lo cambió todo: el problema no era yo. Era que nunca me habían enseñado a comunicarme de verdad.
Esa búsqueda me llevó a la PNL, la Hipnosis Ericksoniana, el Coaching Ontológico y finalmente a crear el Método Sulibe — una metodología que no se queda en la cabeza, sino que trabaja desde el cuerpo y la emoción para que el cambio sea real y permanente.
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Hoy acompaño a otras personas a hacer el mismo camino. Más corto, más claro y con resultados desde la primera sesión.
Esa búsqueda me llevó a la PNL, la Hipnosis Ericksoniana, el Coaching Ontológico y finalmente a crear el Método Sulibe — una metodología que no se queda en la cabeza, sino que trabaja desde el cuerpo y la emoción para que el cambio sea real y permanente.

